Cartas a los Miembros

Enero 03, 2019

Queridos hermanos:

Decir que vivimos en tiempos angustiosos es decir poco. El apóstol Pablo describió los últimos tiempos, como “tiempos peligrosos” (2 Timoteo 3:1). En el último número de Discernir, Joel Meeker comienza el artículo principal con esta descripción: “La corrupción, disfunción, división y disensión están contribuyendo a una crisis de confianza generalizada. Conflictos de toda clase alimentan un sentimiento de inestabilidad en el mundo mientras el año 2019 comienza”. Si bien hay mucha incertidumbre en el mundo, exactamente como fue profetizado en la Biblia, la obra de la Iglesia de Dios, una Asociación Mundial, continúa avanzando.

Como organización, operamos con el año calendario, lo que significa que el 1 de enero es el comienzo de un nuevo año fiscal. Con esto en mente, cada año en el mes de noviembre, hacemos una revisión del año que acaba de pasar y planeamos el próximo. Luego la Junta Ministerial de Directores aprueba un nuevo presupuesto, el plan estratégico y operativo durante la reunión de diciembre.

Terminamos el 2018 con el mayor ingreso que hayamos tenido alguna vez y un muy buen aumento con respecto al 2017. Sobrepasamos la cifra de 37 millones de visitantes únicos desde que Vida, Esperanza y Verdad comenzara en el verano de 2012, y el número total de contactos (aquellos que asisten a los servicios, han hecho donaciones o nos han dado su información de contacto) se ha elevado hasta 9.766. Ya que nuestra asistencia en los Estados Unidos consiste aproximadamente en 3.500 unidades familiares, todavía tenemos aproximadamente 6.000 contactos que aún no están asistiendo a servicios. Ésta es una cifra importante y nos da esperanzas de un crecimiento futuro.

Deseamos ser buenos administradores de los recursos que Dios nos ha provisto. Con esto en mente, desde el comienzo, cada año hemos estado por debajo de los gastos presupuestados, lo que nos ha permitido ir teniendo una reserva en caja. El año pasado (2018), esperábamos completar la edificación de nuestro nuevo edificio, pero por el clima tuvimos algunas demoras y por la lentitud de las respuestas de la ciudad de McKinney, no lo pudimos lograr. La fecha para terminar ahora la hemos proyectado para la última semana de enero, y esperamos estar operando en la nueva oficina en la primera semana de febrero. Cuando ya estemos en el edificio, estamos planeando invitar a las congregaciones locales de Dallas, Fort Worth y Sherman. También planeamos una dedicación formal en la Conferencia ministerial internacional programada para mayo 19-21 de 2019. Será un momento emocionante, ¡con aproximadamente 300 visitantes en la ciudad para la conferencia!

En 2017 pudimos pagar en efectivo tres hectáreas para construir la nueva oficina. El costo de la construcción se está pagando con una hipoteca y dinero de nuestra reserva en efectivo (incluyendo el fondo para la construcción), sin tomar nada de nuestros presupuestos operativos actuales. Lo más sorprendente de lo que pasó este año es que hemos pagado todos los costos adicionales de la construcción hasta el momento, de nuestra reserva en efectivo y terminamos el año con un balance más alto en el banco que el que teníamos cuando comenzamos el año. En enero de 2018, no me podía imaginar que les estaría escribiendo una carta a ustedes en enero de 2019 con esta clase de noticias. Le damos a Dios el crédito de estas maravillosas bendiciones (Santiago 1:17).

Después de ocho años de operación (la corporación comenzó el 23 diciembre de 2010, en Florida), me siento muy contento de poder informarles lo que les estoy informando. Pero también soy cauto acerca del futuro, sabiendo que hay varios desafíos en el horizonte. Una desaceleración de la economía, tasas de desempleo más altas y un mayor costo de vida podrían contribuir a un futuro financiero inestable, lo que se podría traducir en un mayor desafío para la Iglesia. Dado lo incierto de la economía de Estados Unidos, no queremos tener deudas para el futuro; por lo tanto, nuestra meta es pagar la hipoteca de nuestra nueva oficina en seis años o menos. Tenemos un plan para lograr esto, pero todo dependerá de si vendemos una parte de la propiedad que no necesitamos y manejamos cuidadosamente las necesidades de la Iglesia a medida que avanzamos.

Durante las recientes reuniones de la Junta Ministerial de Directores, compartí con la Junta mi perspectiva de los desafíos que tenemos en el futuro. Otros tal vez vean estos desafíos futuros de una forma distinta, pero creo que todos estamos de acuerdo en que estos son temas reales que será necesario afrontar en los meses y años futuros. Permítanme compartir con ustedes, lo que yo le presenté a la JMD en diciembre. No hay un orden específico.

En la oficina central estamos muy animados en cuanto al futuro. Gracias por su generosidad este último año, pero por favor continúen orando por la obra de la Iglesia. Jesucristo enseñó la parábola de construir nuestra casa sobre la roca, no sobre la arena (Mateo 7:24-27). Tenemos un fundamento sólido, lo que nos hace sentirnos optimistas ante el futuro a pesar de los retos que tenemos por delante.

Cordialmente, su hermano en Cristo,

Jim Franks

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