Cartas a los Miembros

Enero 07, 2016

Queridos hermanos:

El año fiscal de la Iglesia de Dios, una Asociación Mundial, es el mismo que el año calendario, lo que significa que este viernes pasado, el 1 de enero, fue el comienzo de nuestro año fiscal 2016. Cada nuevo comienzo nos anima a pensar en el pasado y evaluar el progreso o el estancamiento. Esta evaluación es parte de lo que hacemos aquí en la oficina de Allen.

Aunque yo he estado en la Iglesia toda mi vida y en el ministerio casi 43 años, siento que todavía estoy aprendiendo. Me estremezco al pensar lo poco que sabía cuándo fui ordenado como ministro en Pentecostés en junio de 1973. Este fue el último año que celebramos Pentecostés el lunes en la Iglesia de Dios Universal. En la primera parte del año siguiente (1974), un estudio doctrinal fue enviado a los ministros, en el cual se explicaba el cambio en el conteo de los 50 días para Pentecostés. Esto le fue explicado al ministerio e implementado durante la conferencia ministerial en Pasadena en ese mismo año.

Fue difícil para algunos aceptar el hecho de que no habíamos contado correctamente los 50 días. El error era sencillo, pues utilizamos el conteo exclusivo en vez de utilizar el conteo inclusivo. Cuando el liderazgo de la Iglesia entendió que la orden en Levítico 23 era contar 50 “comenzando con” la ofrenda de la gavilla mecida, quedó muy claro para la mayoría. El día uno era el día de la ofrenda de la gavilla mecida, que ocurre el domingo durante los días de Panes Sin Levadura. Y dado el ciclo semanal de siete días, si usted comienza contando 50 días el domingo, Pentecostés siempre caerá un domingo.

Esto parece que hubiera sido hace mucho tiempo, pero lo recuerdo muy bien. Por supuesto, 21 años después en 1995 ocurrió un gran giro doctrinal en la Iglesia de Dios Universal. Se anunciaron cambios fundamentales en cuanto al sábado, fiestas santas, carnes limpias e inmundas, cielo e infierno, la personificación del Espíritu Santo (aceptación de la trinidad), y más. No se trataba de cómo contar los 50 días para Pentecostés, estos cambios involucraban la mayor parte de las doctrinas y creencias fundamentales de la Iglesia de Dios.

Muchos miembros se vieron enfrentados a un serio dilema. ¿Aceptar las enseñanzas que eran contrarias a las Escrituras porque alguien en una posición de liderazgo lo decía, o actuar de acuerdo con lo que creían? Muchos miles decidieron que tenían que defender lo que ellos creían y lo que habían probado que era verdad en la Biblia.

Ahora han pasado otros 20 años. ¿Qué hemos aprendido? Es posible desanimarse con estos acontecimientos, y estoy seguro que muchos se sintieron así. Esto es lo que Satanás quiere que hagamos. Pero Dios nos ordena que no podemos permitir que estos acontecimientos alteren nuestra confianza, sino que debemos permanecer firmes (1 Corintios 15:58). El punto es que siempre debemos permanecer dóciles, dispuestos a cambiar en todo lo que se nos muestre que estamos errados; pero nunca debemos abandonar lo que hemos probado que es la verdad. Entender la diferencia entre los dos —cuándo aceptar un mejor entendimiento y cuándo mantenerse firme— no siempre es fácil. Requiere de humildad y madurez espiritual.

Nuestro deseo en la Iglesia de Dios, una Asociación Mundial, es nunca dejar de aprender y crecer y ser diligentes en defender lo que creemos. Tenemos un gran deseo de predicar el evangelio y cuidar a los miembros. El año pasado fue un año importante para la Iglesia. Hemos experimentado crecimiento en varios aspectos. Veamos algunos ejemplos:

Estas cifras nos animan mucho para el nuevo año fiscal. Pero debemos ser cautelosos. Como sucede con cada año, este año sin duda vendrán pruebas para el pueblo de Dios a nivel individual y para la Iglesia como un todo. A pesar de las pruebas que tal vez surjan en nuestro camino, estamos decididos a ser buenos administradores de los recursos que Dios ha provisto —financieros y humanos. Hemos hecho un presupuesto conservador, y continuamos buscando los métodos más eficientes para predicar el evangelio.

Una de las lecciones más importantes que he aprendido con los años es que nunca debemos tomar el crédito de las bendiciones de Dios. Seríamos muy arrogantes si creyéremos que nos merecemos estas bendiciones. Cualquier éxito que tengamos no se debe a nuestro talento o justicia, sino a que Dios tiene una obra que Él quiere hacer y un pueblo que Él quiere salvar. Por supuesto, no podemos esperar ser bendecidos sino estamos luchando por agradar a Dios en todo lo que hacemos.

Sí, un nuevo año fiscal ha comenzado para la Iglesia de Dios, una Asociación Mundial. ¿Qué nos traerá —pruebas, bendiciones, o algo de las dos? Sospecho que será algo de ambas. Creo que Isaías 66:2 nos dice cómo debemos avanzar: “Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice el Eterno; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra”. Pobre puede significar pobreza, pero en este caso se refiere a humildad. Contrito es un antiguo término que significa arrepentido o con remordimiento. Si somos humildes y estamos arrepentidos en nuestra actitud y respetuosos de la Palabra de Dios, podemos saber que Dios estará por nosotros. Y, “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31).

Gracias por su respaldo durante el año pasado. Oro para que sigamos viendo buenos frutos de esta labor en los años por venir. Tuvimos un increíble 2015, pero deseamos hacer mucho más. ¡Esperemos para ver lo que Dios quiere que aprendamos este próximo año!

Sinceramente, su hermano en Cristo
Jim Franks

Jim Franks

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