Cartas a los Miembros

Enero 08, 2015

Queridos hermanos:

Por ser el momento en que un año más del calendario se ha terminado y otro está comenzando, muchos noticieros están haciendo “un resumen” de los principales acontecimientos del 2014. Es bastante deprimente mirar atrás y ver todo lo que ha acontecido en el último año —guerras, caídas de aviones, epidemias, alteraciones del clima, odios raciales, sólo por nombrar algunas. Al mismo tiempo, escuchamos a algunos de nuestros líderes nacionales y mundiales diciendo que las cosas están mejor, que el mundo es más seguro y que nuestra nación tuvo más prosperidad en 2014.

Es cierto que algunas naciones occidentales son todavía más prósperas que una buena parte del mundo, pero dondequiera que miremos hay graves problemas bajo la superficie. ¡Y definitivamente, el mundo no es un lugar más seguro! Me acuerdo de Isaías 59:8: “No conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conocerá paz”. Guerras, accidentes, enfermedad, muerte y tragedias, fueron lo más sobresaliente de las noticias de 2014.

Pero en lugar de enfocarnos en las malas noticias del año pasado, quisiera compartir con ustedes unas buenas noticias acerca de una de las actividades más positivas de la Iglesia en 2014: el fin de semana familiar de invierno, celebrado simultáneamente en Louisville, Kentucky y Portland, Oregón. En Louisville la actividad atrajo más de 1000 personas en el curso de cuatro días. Los miembros en el noroccidente pudieron deleitarse con una versión más pequeña en el área de Portland.

Cada año observamos las fiestas santas, comenzando con la Pascua y terminando con el Octavo Día, también llamado el Último Gran Día. Éstas son reuniones ordenadas que tienen gran significado espiritual y nos traen sumo gozo. Los fines de semana familiares no están en la misma categoría de las fiestas, pero se han convertido en una tradición de la Iglesia desde los años de 1970. Cuando era un joven pastor en Nueva Inglaterra a finales de los años de 1970, alquilamos un lugar para hacer deporte durante el receso de invierno, cuando los miembros están en vacaciones y los niños están sin escuela. Practicamos varios deportes, servimos una cena con el aporte de todos los participantes, vimos películas y compartimos. ¡Tuvo gran éxito!

En años recientes hemos agregado un componente educativo a los deportes y a los bailes. Ha sido muy exitoso. En Portland, Larry Salyer condujo un seminario y también dio un sermón. El pastor local de Portland, Jon Pinelli, llevo a cabo un seminario e hizo un estudio bíblico, todo acerca del tema del desarrollo del carácter según Dios. En Louisville tuvimos varios pastores de la Iglesia que llevaron a cabo varios seminarios educativos. Además, David Johnson, Ralph Levy, Joel Meeker y yo enseñamos clases de educación continuada del IF. Nos sorprendió el alto grado de interés. La asistencia a las clases del IF en Louisville estuvo entre 250 y 300 cada día. Los temas de las clases fueron: profecía, entendimiento del corazón cristiano y los escritos del apóstol Pablo.

Tuve el privilegio de presentar el estudio bíblico del viernes por la noche. Fue una gran ocasión, y mi tema fue “la destrucción de la santidad”. En los últimos 40 años, el mundo se ha vuelvo más y más impío, pero ha ido pasando tan gradualmente que no nos damos cuenta de cuánto se incrementa la maldad de un año al otro. Como alguien dijera, podemos ver cuánto ha bajado el mundo sus estándares, pero algunas veces no reconocemos que en la Iglesia hemos sido afectados por los mismos temas. La evidencia de ese efecto se muestra en nuestro lenguaje, nuestras acciones y nuestra apariencia. Es fácil ver que nuestros estándares de conducta moral son más altos que los de aquellos que están en el mundo, pero, ¿que dicen realmente de nosotros? La pregunta que debiéramos hacernos es: ¿cómo se comparan nuestros parámetros con el estándar que Dios nos ha dado en las Escrituras? A medida que el mundo baja más sus estándares de conducta moral, nos enfrentamos al peligro de transigir con nuestros propios valores.

Clyde Kilough, el gerente de Medios de Comunicación, dio el sermón del sábado. Fue un inspirador mensaje acerca de la historia de David y Betsabé con un enfoque ligeramente diferente. La mayor batalla de David en el incidente con Betsabé, fue consigo mismo y no con Natán, Urías o Betsabé. Él tenía que luchar contra sus propios deseos. Era una batalla interna con su carácter. La batalla más grande que todos enfrentamos es dentro de nosotros mismos. El tema en Louisville fue el mismo tema de Portland —el desarrollo de carácter según Dios. Las clases, los seminarios, el estudio bíblico y el sermón del sábado, todos giraron alrededor de algún aspecto de este tema.

El fin de semana fue maravilloso para todos los que asistieron. Aquellos que estuvieron presentes, no sólo pudieron practicar algún deporte y fueron alimentados espiritualmente, sino que además tuvieron la oportunidad de compartir con los hermanos. En Malaquías 3:16 leemos que en el pueblo de Dios “hablaron cada uno a su compañero”. Este fin de semana pasado, cientos de hermanos tuvieron la maravillosa oportunidad de compartir. Personalmente, conocí a muchísimas personas nuevas en Louisville, y cada una tenía una historia para contar. Aprendí más acerca de las personas en estos cuatro días del fin de semana familiar que en cualquier otra época del año, con excepción de la Fiesta de Tabernáculos.

Quisiera agradecerle a todos los que sirvieron durante estos fines de semana especiales. No hay nada más gratificante que servir a otros. Hebreos 6:10 lo expresa muy bien: “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún”. El fin de semana familiar de invierno fue un gran ejemplo de ministración a los santos, y tengo la seguridad de que Dios no va a olvidar “vuestra obra y el trabajo de amor”.

El gozo de los hermanos al estar juntos marcó un gran contraste con las principales noticias de 2014. La revista Time escogió como “la persona del año” al personal médico que ha combatido el reciente brote del Ébola en África. Y el ABC eligió la crisis del Ébola como la noticia principal de este año pasado. El brote y la propagación de esta terrible enfermedad contiene una trágica advertencia para el mundo.

Nuestra respuesta a las noticias, debe ser que oremos más fervientemente para que Cristo regrese pronto. Pero, al mismo tiempo, es necesario que “andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados” (Efesios 4:1). No podemos permitirnos bajar la guardia o creer que somos aceptables para Dios simplemente porque nuestros valores son mejores que los de la sociedad que nos rodea. Debemos trabajar diligentemente, siete días a la semana, 24 horas al día, para no transigir con los valores establecidos por Dios como una conducta aceptable. Ésta fue la lección del fin de semana familiar de invierno de este año.

Sinceramente, su hermano en Cristo
Jim Franks

Jim Franks

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