Cartas a los Miembros

Agosto 09, 2018

Queridos hermanos:

Todas las noticias que vemos en televisión o leemos en el Internet son prácticamente malas, y para ser honestos, un poco deprimentes. Ha habido unas cuantas excepciones. El rescate de 12 jovencitos futbolistas y su entrenador de una cueva en Tailandia ha sido una de esas historias positivas con un final feliz. Hubiera podido ser un desastre terrible. Y, por cierto, para un hombre, Saman Kunan lo fue, pues murió tratando de llevar los tanques de oxígeno por los túneles inundados a los jóvenes, que estaban en un lugar muy oscuro con la amenaza de más inundaciones y el potencial de ahogarse o morir por la falta de oxígeno.

Es raro que en nuestros días haya alguien que pueda ser considerado un héroe verdadero, una persona que dé su vida para rescatar a otros. El hombre que perdió su vida tratando de rescatarlos era un antiguo miembro de un equipo élite SEAL y parte de la marina tailandesa. Él no estaba solo. Varios buzos se enfrentaron a los peligrosos túneles para traer oxígeno, comida y otros artículos necesarios a aquellos que estaban atrapados.

El mundo en verdad necesita héroes, aquellos que están dispuestos a dar su vida para rescatar a otros. A medida que se aproximan los días santos del otoño (primavera en el hemisferio sur), esto me recuerda que somos parte de la misión de rescate más grande que ha existido, y que tendrá también un final feliz. Este plan masivo de rescate está delineado en los siete festivales anuales, que giran alrededor de las dos temporadas de siega en el Medio Oriente.

Tengan en mente que estos festivales son simbólicos. Con los años, las personas han hecho elaborados cálculos proféticos de sucesos trascendentales que ocurren en ciertos días, cuando llegan los días santos. Parece que hubiera un intento velado (o no tanto) para pasar por alto las advertencias de Cristo cuando Él dijo: “pero del día y la hora nadie sabe” (Mateo 24:36). Pareciera que lo único que Cristo nos ha dicho que no podríamos saber, ¡es lo único que algunos están decididos a saber! ¡Y si no lo pueden saber, se lo inventan!

En el transcurso de un mes normal, típicamente recibo varios de esos escenarios proféticos, con frecuencia desarrollados alrededor de las fechas de los días santos. Alguien me escribió que él era el único que entendía el libro de Apocalipsis y, por lo tanto, sólo él podía predecir, con certeza, la identidad de los dos testigos. También dio una fecha específica (que ya ha llegado y se ha ido) del comienzo de la Gran Tribulación. Por supuesto, él no podía ver en dónde podría estar errado y concluyó que Dios había decidido retardar la fecha, y con eso su fecha estaba en el futuro. Sus fechas estaban basadas en el número de días entre Pascua y Trompetas, todas en el intervalo de tiempo de tres años y medio o 1260 días.

Debemos ser muy claros. Rechazamos esas proclamaciones proféticas por ser cálculos humanos, insensatos, que, si no tenemos cuidado, pueden hacernos perder de vista el verdadero significado de los días santos. En lugar de ofrecernos un conteo regresivo de días, las fiestas del otoño nos dan una visión de la forma de pensar de Dios y su plan para rescatar al mundo.

Juan 3:16 es una escritura muy citada que muchas personas mal interpretan. La usan como un entendimiento santurrón del “amor”, cuando en realidad, lo que Cristo está revelando es la mente del Padre y de Él mismo. Dios tiene un deseo con su creación, la humanidad. Y su intención lo llevará a su misión monumental de rescate. Dios no le permitirá a la humanidad autodestruirse, sino que la rescatará de sí misma.

En el corto período de tres semanas entre la fiesta de Trompetas y el Último Gran Día, veremos nuevamente completo el simbolismo de la misión de rescate. Es por esta misión —la salvación de la humanidad— por la cual Jesucristo dio su vida. Estamos convencidos de que Él no murió en vano, sino que Dios tendrá éxito salvando a la humanidad.

Los cuatro últimos pasos en su plan están descritos en cuatro festivales: Trompetas, Expiación, Tabernáculos y el Último Gran Día. La fiesta de Trompetas simboliza el regreso de Jesucristo a esta Tierra, cuando sus pies tocan el Monte de los Olivos (Zacarías 14:4). Con Él vendrán los santos justos resucitados, además de los santos que estén vivos al momento de su regreso y sean transformados, y un sinnúmero de seres espirituales que conformarán un ejército que no puede ser derrotado. Los ejércitos del hombre se reunirán en Armagedón (Apocalipsis 16:15-16), con las armas de destrucción más avanzadas para luchar entre sí, pero luego se unirán para luchar contra ese ejército espiritual que vendrá a la Tierra. Será una batalla corta, y Cristo se establecerá en Jerusalén como REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES (Apocalipsis 19:11-16).

Pero antes de que la verdadera paz pueda reinar en la Tierra, Satanás y sus demonios deben ser primero aprisionados. El día de Expiación simboliza este evento. Cuando Satanás y sus demonios estén fuera del camino, podrá comenzar verdaderamente la reconciliación entre el hombre y Dios. Esto nos conduce al próximo paso —el reinado milenial de Jesucristo en la Tierra. Será un mundo que es difícil de imaginar, por toda la lucha y la muerte que lo antecederá. La fiesta de Tabernáculos, que representa el Milenio, será una celebración de vida, paz y felicidad. Y será experimentada por el mundo entero. Ninguna celebración parecida ha ocurrido jamás.

Después del festival de siete días, hay un paso más para completar el rescate de la humanidad —que está simbolizada en el Último Gran Día. En las escrituras se le llama “el octavo día” (Levítico 23:36) y es un día santo aparte pero muy conectado con el Milenio. El rescate se completa. Cuando terminen los mil años, Satanás y sus demonios serán soltados por un corto tiempo. Ellos encabezarán una rebelión contra Jerusalén con los ejércitos engañados de Gog y Magog, y después serán arrojados al lago de fuego (Apocalipsis 20:7-10). Luego, vendrá un período de juicio final (Apocalipsis 20:11-15). Este juicio final consistirá en que aquellos en la segunda y tercera resurrección serán juzgados y recibirán o la vida eterna o la muerte eterna. Aquellos que nunca oyeron de Jesucristo y aquellos que sí oyeron, pero nunca entendieron la verdad, recibirán la oportunidad (en un mundo sin Satanás) de entender el plan de Dios y ser rescatados. La Biblia no dice específicamente cuánto va a durar este período de juicio, pero será el necesario para que se pueda llevar a cabo. Aquellos que se arrepientan y sean convertidos recibirán la vida eterna y aquellos que rechacen el camino de vida de Dios serán quemados en el lago de fuego, la muerte segunda.

¡En este punto el rescate estará terminado! La humanidad, tan amada por Dios, será salva. No hay ningún mensaje más importante que el mundo pueda oír, pero desafortunadamente, pocos lo están oyendo, A pesar de ello, Dios tiene una misión de rescate para salvar a la humanidad. El plan de Dios son las buenas noticias definitivas y sólo en unas pocas semanas estaremos celebrando las últimas fiestas santas de este año. Se nos ordena alegrarnos mientras nos reunimos para celebrar el mayor rescate de todos los tiempos.

Sinceramente, su hermano en Cristo
Jim Franks

Jim Franks

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