Cartas a los Miembros

Septiembre 04, 2014

Queridos hermanos:

En los Estados Unidos, el día del trabajo es tradicionalmente considerado como el fin del verano. Los estudiantes regresan a la escuela, y el tiempo comienza a cambiar. Pero hay algo más que pasa en esta época del año que promueve el entusiasmo en la Iglesia.

En el momento en que yo les escriba la próxima carta a los miembros (la primera semana de octubre), estaremos en medio de las fiestas santas. La Fiesta de Trompetas se celebrará durante la última semana de septiembre; el Día de Expiación, a comienzos de octubre, y unos pocos días después, tendremos la Fiesta de Tabernáculos, seguida por el Último Gran Día. Antes de que nos demos cuenta, ¡las fiestas ya habrán llegado!

Yo creo que ésta será una temporada de fiestas muy importante para la Iglesia de Dios, una Asociación Mundial. Hay trescientas personas más registradas en los Estados Unidos para la Fiesta de Tabernáculos este año que el año anterior. Si bien el número de personas registradas es un buen indicativo de la asistencia total, normalmente el número de personas que asisten es mayor que el de las personas que se registran. Otro hecho interesante es que este año tenemos registradas más de 600 personas de los Estados Unidos para celebrar la Fiesta fuera de Estados Unidos, el doble de lo que tuvimos el año pasado.

Además de las cifras de registro para la Fiesta, también nos sentimos muy animados este verano por el número de visitantes únicos de nuestro sitio en la red, VidaEsperanzayVerdad.org. En junio tuvimos 137.000; en julio este número se había incrementado a 168.000; y en agosto alcanzamos la cifra de 195.000. Hay personas que visitan o ven las páginas pero no las repiten (por primera vez estuvieron por encima de 400.000). Ya que nuestra asistencia a nivel mundial es de aproximadamente 10.000, sabemos que la inmensa mayoría de estas personas no están asociadas con la Iglesia. Por supuesto, en el mundo del internet éstas son cifras pequeñas, pero en los dos años que han transcurrido desde que comenzamos el sitio de VidaEsperanzayVerdad.org, hemos pasado de 6.000 (junio de 2012) a casi 200.000 visitantes únicos en un mes. ¡Éste es un incremento excelente y prometedor!

Este verano también tuvimos cuatro jovencitas que se ofrecieron como voluntarias para ir a Zambia y a Zimbabue para enseñar inglés a más de 40 miembros. Éste ha sido un programa muy exitoso que es respaldado anualmente por la Fundación de Ayuda Internacional (FAI), una organización sin ánimo de lucro que está dedicada a hacer el bien y a ofrecer oportunidades de liderazgo en las comunidades alrededor del mundo. Como miembro de la junta de la FAI, Doug Horchak y su esposa, Tanya, viajaron a ambos lugares para revisar estos proyectos. A continuación les daremos algunos apartes de los informes de los voluntarios, que escribieron después de regresar a los Estados Unidos. Espero que sean tan conmovedores para ustedes, como lo fueron para mí.

De Courtney Tobin:

Las lecciones espirituales provinieron de los mensajes, los hermanos y del viaje en sí. Me recordaron la importancia de las pruebas en nuestra vida y cómo éstas nos fortalecen. Cómo las enfrentamos y cuán necesarias son para tener el crecimiento necesario para poder entrar al Reino de Dios. Somos como una esponja y absorbemos todas las lecciones espirituales y el conocimiento que podemos. Debemos estar sanos espiritualmente y utilizar los Diez Mandamientos como nuestra brújula.

No importa qué lengua hablemos o que otras diferencias tengamos, todos necesitamos a Dios. Todos tenemos fortalezas y debilidades, pruebas y luchas. Es importante que nos guiemos y respaldemos los unos a los otros, que nos inspiremos y animemos. Me sentí tan inspirada con las personas que conocí. Fui inspirada por los niños, con su inocencia; por las mujeres con su sometimiento, su servicio y sus actitudes altruistas; y por los hombres, con su liderazgo y valor.

De Amanda Harring:

Casi todos los miembros a los que les enseñamos inglés son de Gokwe, un área rural en Zimbabue en donde Shauna es la lengua más hablada. Teníamos cerca de 17 mujeres y 13 hombres. Aunque el inglés se enseña en las escuelas de Zimbabue, muchos de los miembros sólo fueron a la escuela hasta el cuarto o sexto grado, así que sólo tenían un inglés muy básico. Una mujer, madre de 12 hijos, solamente sabía el abecedario al principio de la semana. Un día, me senté con ella, tratando de explicarle para que pudiera entender palabras completas. Casi cada 30 segundos, ella me miraba y me daba una gran sonrisa, luego volvía a mirar el papel y volvía a deletrear diligentemente las palabras que estábamos estudiando. Aunque ella no me lo podía expresar, era obvio que se sentía emocionada por tener esta oportunidad de aprender y mejorar su inglés. Aunque a ella le tomó un poco más que a los demás, nunca la vi desistir ni desalentarse. Habría sido muy fácil para ella dar excusas de cuán lejos estaba comparada con los demás, pero nunca se rindió, hizo lo mejor posible y al final de la semana había mejorado de una forma dramática.

De Érica Bennett:

Descubrí cierta forma de patrón durante mi viaje a Zambia: aquellos que tienen mucho siempre creen que debieran tener más. Aquellos que no tienen mucho, especialmente aquellos que viven en un país donde no hay mucho de nada, tienden a ser más agradecidos porque no tienen menos. Aquellos que tenemos acceso a la mejor tecnología y los servicios más costosos esperamos que la tecnología y los servicios trabajen exactamente como queremos y esperamos, porque normalmente así ocurre. Aquellos que tienen menor acceso a la tecnología y los servicios esperan que se tome más tiempo, porque normalmente es así. No es que ellos no quieran cosas buenas que trabajen bien o presten un excelente servicio, que cumpla con los propósitos para los que fueron hechos; es que no parecen sentirse con derecho a ello.

De Vivian Waddle:

Algunas de las personas más felices y mejores trabajadoras tienen los orígenes más difíciles. Yo me di cuenta que esto era cierto con las personas en Zimbabue. Llegamos a Bulawayo, Zimbabue, hace dos semanas, para enseñarles inglés a los miembros de allí. A medida que nos dirigíamos a una pequeña granja en donde estaríamos enseñando por una semana, yo sentía la incertidumbre de cómo irían a reaccionar los miembros conmigo, una forastera inexperta, tratando de enseñarles. No tenía ninguna experiencia previa con la enseñanza y me sentía sin preparación para tratar de instruir a otros cuando yo misma era una simple estudiante. Cuando comenzó nuestro primer día de clases, no estaba segura de lo que debía esperar. No me imaginé todo lo que iba a aprender de esta experiencia. Las personas se sentían felices de estar allí para aprender y conocer nuevas personas, la determinación y fuerza de voluntad que mostraron con cada esfuerzo para absorber nueva información, y su humildad y deseo de servir aunque estábamos allí para servirles, me dieron un ejemplo de cómo vivir una vida feliz que nunca olvidaré.

De estos informes podemos ver en acción el principio de que dar de su tiempo para servir a otros realmente lo beneficia a usted tanto como a los otros que usted está sirviendo. Cuando piensa acerca de esto, esto da testimonio de uno de los aspectos más importantes del cristianismo y nos ayuda a explicar la importancia de la Iglesia cuando se trata de la interacción y el servicio.

Recientemente en un viaje escuché de un miembro que había dejado de asistir a los servicios. Él explicó que podía ser un cristiano por sí mismo, sin ninguna necesidad de la Iglesia. No consideré necesario refutar su posición, pero es una pregunta importante que debemos hacernos: ¿puede usted ser cristiano por sí mismo, sin la Iglesia? Si el cristianismo sólo se trata de guardar los mandamientos en cuanto a la parte de “no harás… no cometerás…”, uno podría concluir que es posible hacerlo usted solo, por sí mismo. Pero, ¿qué es lo que Cristo pretendía? Se nos dice en Mateo 16:18 que Cristo edificaría su Iglesia. Sabemos que Dios no hace nada sin propósito. ¿Cuál es el propósito de la Iglesia? Hay muchas formas de responder esta pregunta, pero entre ellas seguramente deberían estar las oportunidades para aprender y practicar su cristianismo al servir a otros, tanto dentro como fuera.

La Fiesta de Tabernáculos es esa rara oportunidad en dónde todos podemos servir a alguien más. Usted puede invitar a una familia de escasos recursos a comer, ayudar a una viuda, acomodar a las personas en los servicios, ayudar a organizar una actividad o simplemente estar en cada servicio con una sonrisa y un cordial apretón de manos. Nunca subestime el impacto que puede tener en otros y por extensión, en usted mismo. La Fiesta también nos recuerda que tenemos hermanos alrededor del mundo. Este año celebraremos la Fiesta en 40 lugares, muchos de los cuales están fuera de los Estados Unidos.

Por favor oren para que la Fiesta sea una ocasión maravillosa, inspiradora y animadora. Con todas las malas noticias de todas partes del mundo, no hay nada parecido a la Fiesta, en donde tenemos un momento apartado para celebrar por anticipado las buenas noticias del pronto venidero regreso de Jesucristo. Es un momento del año en dónde Dios nos ordena alegrarnos mientras aprendemos a temerlo a Él (Deuteronomio 14:23-26). Si usted combina el regocijo con el servicio, usted se beneficiará más de lo que usted se pueda imaginar, ¡y yo les anticipo que esta será la mejor Fiesta de todas!

Sinceramente, su hermano en Cristo
Jim Franks

Jim Franks

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