Cartas a los Miembros

Septiembre 07, 2017

Queridos hermanos:

Ésta será mi última carta hasta después de la Fiesta de Tabernáculos. ¡Estoy seguro de que ustedes estarán tan sorprendidos como yo de esta realidad! ¿Dónde se ha ido el verano —dónde se ha ido el año? Estamos en el mes de septiembre, a sólo dos semanas de la Fiesta de Trompetas y a un mes de la Fiesta de Tabernáculos. Estoy muy emocionado con la Fiesta de este año, pero como sucede tan a menudo, quisiera haber tenido más tiempo para prepararme. ¡Nunca parece que tenemos el tiempo suficiente!

A medida que se acerca la temporada de fiestas, con cuatro días de fiestas que ocurren en un solo mes, es necesario hacer un recuento de eventos en el mundo y en nuestra propia vida. El tema principal aquí en Estados Unidos ha sido el huracán Harvey, la terrible tormenta que azotó Texas y la costa de Luisiana. Más de 700 miembros de la Iglesia viven en esta región, y le damos gracias a Dios porque ninguno de ellos sufrió algún daño físico y sólo unos pocos tuvieron pérdidas en sus propiedades. Cuando vemos la magnitud de esta tormenta y pensamos en los miembros que están diseminados por toda el área, saber que todos están bien con poco daño en sus propiedades es algo increíble desde el punto de vista humano. Pero es el resultado que esperábamos con nuestras oraciones.

Por supuesto lamentamos profundamente la pérdida de vidas y las tremendas pérdidas materiales. En la ciudad de Houston solamente, se estima que hubo 156.000 hogares afectados (y todavía se están recopilando datos). Se ha llamado el diluvio de 1000 años, lo que significa que las posibilidades de que esto ocurriera en un año determinado son 0,1 por ciento. O, dicho de otra forma, las posibilidades de que este tipo de inundación no ocurriera en un año dado son del 99,9 por ciento. Esta tormenta produjo el peor desastre de inundación en la historia de Estados Unidos.

Por favor continúen orando por los hermanos que sufrieron daños, a medida que deben enfocarse para dejar todo limpio antes de partir para la Fiesta. También los exhorto a que todos oremos por las personas en esta región que han sido devastadas por la pérdida de sus hogares y especialmente pedir por el consuelo de aquellos que han perdido seres queridos. Las muertes se elevan ahora a por lo menos 70. La Iglesia ha estado ayudando económicamente a los miembros por medio del fondo de ayuda económica prácticamente desde el momento en que Harvey tocó tierra en Rockport, Texas y muchos miembros se han ofrecido como voluntarios en sus comunidades para ayudar a limpiar y cuidar de aquellos que han sido desplazados.

La cobertura de las noticias de historias positivas de personas ayudando a otras personas ha llevado a muchos a albergar la esperanza de que este desastre va a borrar mucho del odio que hemos visto últimamente y a acercar a los norteamericanos entre sí. El gobernador de Texas Greg Abbot, declaró el domingo 3 de septiembre un día de oración. El presidente Trump hizo un anuncio similar un par de días después. Animar a las personas a orar es algo bueno y no debe ser tomado a la ligera. Pero esta nación está profundamente dividida. Poco antes de estos anuncios, una corte de apelaciones confirmó el despido de un entrenador de fútbol de secundaria por orar con su equipo antes del juego. Sin embargo, hemos visto fotos en las primeras páginas de los principales diarios en las que vemos al presidente Trump y su gabinete orando juntos en la oficina Oval.

Como cristianos debemos preguntarnos, ¿qué debo hacer con todo esto? En verdad, tenemos un conflicto —queremos ver esta nación unida, dejando de lado la amargura y la ira. Pero cuando la nación rechaza a Dios, sabemos que esto no va a pasar. La Biblia habla de un espíritu airado —que fomenta la ira, el odio, la división y el mal— que está obrando en el mundo. La profecía es muy clara acerca de lo que va a ocurrir en esta nación a causa de sus pecados. La inmoralidad y la desintegración de la estructura familiar continúan devorando la fábrica de la sociedad. Como nación hemos ido tan lejos en el pecado que vemos que no es posible revertirla sin la intervención divina. Ningún partido político ni ningún político, sin importar lo bien intencionado que esté, puede cambiar esta tendencia. Las personas que ayudan a otras en momentos de necesidad es algo maravilloso, pero no es suficiente para revertir las consecuencias del pecado.

Se invertirá una gran cantidad de dinero en Houston y en un período razonable de tiempo la vida regresará a algún sentido de normalidad. Por supuesto, la vida nunca volverá a ser “normal” para aquellos que han perdido seres queridos o sus hogares han sido destruidos. Pero cuando ya Houston no esté en las noticias, los titulares y los relatos llenos de resentimiento, amargura e ira volverán a estar presentes. No es pesimismo, es la realidad de la naturaleza humana bajo la influencia del “dios de este siglo” (2 Corintios 4:4).

En medio de todo esto pronto estaremos celebrando la Fiesta de Trompetas, el Día de Expiación, la Fiesta de Tabernáculos y el Octavo Día (el Último Gran Día). Espero y oro para que durante la Fiesta de este año veamos un contraste entre la solución de Dios y la solución del hombre para los problemas del mundo. La solución de Dios —la única solución— es que Cristo regrese, remueva a Satanás de la escena y establezca su gobierno mundial. Haremos énfasis en estos acontecimientos al hablar del significado de estos días santos que se aproximan.

Con los eventos recientes, la Fiesta de este año adquiere una mayor importancia. Mientras les escribo esta carta, una posible crisis política se está formando en Kenia. La corte suprema de justicia de Kenia ha anulado la reciente elección presidencial y ha ordenado una nueva elección en los próximos 60 días. Esta es la primera vez que la elección de un presidente en ejercicio ha sido rechazada. Al momento de escribirles nadie sabe cuál será la reacción en las calles de las ciudades. Tenemos a 130 hermanos en Kenia que se están preparando para la Fiesta de Tabernáculos. Pero Kenia no es el único lugar en donde hay una amenaza de violencia. Por favor oren por todos los sitios de la Fiesta y la protección de Dios en todos lados.

Si bien la declaración de los líderes del gobierno de un día de oración es algo bueno, sabemos como cristianos que tal como escribiera el apóstol Pablo debemos: “Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:16). Él dijo que oraba por los miembros “noche y día” (2 Timoteo 1:3). Sabemos que la obra de Dios avanza en sus rodillas, y la oración es una parte importante de lo que hacemos. También sabemos que “la oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16).

Con los días santos tan cerca, por favor tengan cuidado y disfruten “la mejor Fiesta de todas”. En nuestra mente, dejemos atrás cada uno este mundo violento y dividido y oremos por la paz en todos y cada uno de los sitios de Fiesta en el mundo. Nunca debemos dar por sentada esta paz en un mundo en el que hay tanta violencia y división. ¡Las oraciones del pueblo de Dios son efectivas y deberían continuar sin cesar, noche y día!

Cordialmente, su hermano en Cristo
Jim Franks

Jim Franks

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