Cartas a los Miembros

Septiembre 10 , 2020

Estamos ya en el conteo final para la fiesta de Tabernáculos. En estos momentos ya muchos han visto mi sermón: “Esta no es la fiesta de mi padre”. Mi meta era responder preguntas acerca de la fiesta de este año, que será diferente a las del pasado. Ésta será mi última carta a los miembros antes de la fiesta de Tabernáculos, que comienza al atardecer del viernes, 2 de octubre.

Estoy convencido de que las dificultades, las restricciones y la pandemia no nos van a impedir tener una fiesta llena de significado. Este año todos vamos a degustar el significado espiritual de la fiesta, como nunca antes. No me acuerdo ninguna fiesta a la que haya asistido en estos 58 años que tuviera tantas dificultades físicas. Pero cuando las dificultades físicas son las que nos amenazan, debemos ser aún más diligentes para asegurarnos de que no vamos a olvidar lo que es más importante: lo espiritual.

Si bien tengo la confianza de que tendremos un gran compañerismo en la fiesta, también creo que será un poco diferente de los años pasados. La pandemia nos ha obligado a pensar en las personas que tenemos alrededor, ya sea en un supermercado, un restaurante o en la calle. Se nos ha dicho que el COVID-19 está en todas partes y es muy contagioso. Estoy seguro de que hay algo cierto en todo esto, pero, ¿se interpone nuestro temor al virus en la forma en que celebramos la fiesta? No estoy diciendo que seamos imprudentes, sino que estoy hablando de asegurarnos de que los aspectos espirituales de la fiesta no sean pasados por alto debido a los desafíos físicos. Con pandemia o sin pandemia, ¡habrá fiesta de todos modos!

Cuando hablo del significado espiritual de los festivales, no estoy ignorando lo físico como si fuera algo que no importara. En la Pascua, nosotros nos lavamos los pies y tomamos del vino y del pan, para enfocarnos en el significado espiritual de estos símbolos. Debemos sacar la levadura antes de los días de Panes Sin Levadura para que podamos remover el pecado de nuestra vida. Ayunamos en el día de Expiación, para recordarnos de la reconciliación que tendrá lugar cuando Satanás y sus demonios sean removidos de la escena. Por estos ejemplos, podemos ver que lo físico nos ayuda a enfocarnos en lo espiritual.

Fue en 1945, exactamente 75 años atrás, que 45 miembros de la Iglesia de Dios de la Radio, en Eugene, Oregón, dejaron sus hogares por primera vez, para celebrar la fiesta de Tabernáculos. Después de 75 años de celebrar la fiesta de esta manera, el pueblo de Dios se encontrará con algo diferente este año. Hay varias razones válidas para esto —salud, edad, preocupación por estar en grupo, no poder viajar y otras. Según las dos rondas de inscripción, parece que aproximadamente el 85 % de nuestros miembros en Estados Unidos estarán en alguno de los cuatro sitios de fiesta que tenemos aquí. Fuera de los Estados Unidos, sabemos que muchos tendrán prohibido tener servicios en persona —la mayor parte de Latinoamérica, Asia y Filipinas, por nombrar algunos.

Sea que viajen o no al sitio de este año, el significado espiritual de la fiesta no ha cambiado. Desde su fundación, en el año 31 d.C., la mayor amenaza ha sido la desviación doctrinal. En general, continuamos celebrando lo físico —al fin y al cabo, es divertido. Pero después de hacer algo año tras año, por décadas —podemos empezar a perder de vista el significado espiritual detrás de lo que estamos haciendo.

Este año, debido a nuestras limitaciones físicas que se nos imponen, mi preocupación es que no perdamos de vista lo espiritual, permitiéndonos distraernos. Creo que es importante que respondamos estas tres preguntas a medida que se acerca la fiesta de Tabernáculos, 2020:

Quisiera concluir con una cita de Romanos 13:11-14, que también cité en mi sermón. En estos versículos el apóstol Pablo nos da un buen consejo acerca de “conociendo el tiempo” en el que vivimos.

“Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño: porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo y no proveáis para los deseos de la carne”.

Comprometidos con el cristianismo, adorar al Dios verdadero (no un falso sustituto, reconocido por el mundo), y guardar las fiestas establecidas, tiempos o santas convocaciones, es algo inusual en nuestro mundo actual. Tenemos el desafío diario de vivir según el ejemplo de Jesucristo. Si nos enfocamos en estas cosas, y entendemos el profundo significado que hay detrás de la fiesta de Tabernáculos, este año será nuevamente, la mejor fiesta que hayamos tenido, aún en medio de la pandemia.

Cordialmente, su hermano en Cristo,

Jim Franks

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