Cartas a los Miembros

Diciembre 05, 2013

Queridos hermanos:

Por haber crecido en la Iglesia por allá en los años de 1960, recuerdo que me enseñaron que el fin vendría pronto, probablemente antes de que pudiera tener una familia o siquiera obtener una carrera. Me acuerdo vívidamente de una conversación que tuve con varios compañeros de clase en la Universidad Ambassador, en diciembre de 1971, en la cual nos preguntábamos si en la primavera de 1972 sería el comienzo de la gran tribulación. Cuando entramos a la Universidad Ambassador como estudiantes de primer semestre en 1968, nos dijeron que “probablemente” ésta sería la última promoción que se graduaría de Ambassador.

Por supuesto, las cosas no ocurrieron como nos imaginamos en aquellos días. Después de graduarme de la Universidad en 1972, fui asignado como asistente ministerial en Atlanta, Georgia. Me casé con mi esposa Sharron, en Atlanta y en 1974 fui asignado como pastor en Athens, Georgia. ¡El próximo otoño se cumplirán 40 años! Entiendo que debido a esa fuerte enseñanza de que el fin estaba tan cerca, algunos dejaron de planear para el futuro. Puedo decir honestamente que mi familia nunca tuvo ese enfoque. Planeamos nuestra vida como si fuéramos a vivir una vida completa, tener familias y carreras. Estando en el bachillerato me animaron a planear para estudiar una carrera universitaria. Los años en que crecí en la Iglesia fueron el fundamento para mí, y tengo muchos buenos recuerdos de otras personas que he conocido y los lugares que he visitado.

Claramente, ahora que entramos al 2014, estamos más cerca del fin y el regreso de Cristo de lo que estábamos cuando tuve esa conversación con mis compañeros de universidad en 1971. El mundo no es un lugar más seguro o mejor de lo que era hace 40 años. De hecho, por increíble que parezca para todos aquellos que asistíamos a la iglesia a comienzos de los años de 1960, el mundo continúa girando a pesar de que hay más problemas y complejidades. Todavía creemos que el fin está cerca, pero esto no debe impedirnos hacer planes. Esta semana, la Junta Ministerial de Directores (JMD), estuvo en la ciudad con este fin, planear para el futuro.

Durante estas discusiones, la administración diseñó un ambicioso plan para el próximo año. Tuvimos varias horas de discusiones. Todos estaban entusiasmados y animados al hacer planes para crecer y expandirnos en todas las áreas. Nos ha tomado tres años poder llegar a este punto.

En mi introducción a la JMD, me referí a un libro recientemente escrito por Rick Pitino, entrenador del equipo de baloncesto de los Cardenales de Louisville, que ganó el campeonato nacional de 2013. Bajé el libro porque me intrigó el título del primer capítulo: “Comienza con humildad”.

Rick Pitino escribió lo siguiente acerca de la humildad: “Más que cualquier modelo de juego que escriba en el tablero en nuestros vestidores, más que cualquier estrategia o concepto utilizado en la temporada del campeonato nacional, una palabra fue la que marcó todo lo que ha pasado después: humildad”.

Esto me pareció muy sorprendente, pero tenía mucha conexión con lo que estaba planeando para las reuniones de la JMD. En Proverbios 13:10 leemos lo siguiente: “Ciertamente la soberbia concebirá contienda; mas con los avisados está la sabiduría”. Lo opuesto de la soberbia, es por supuesto, la humildad. Nosotros presentamos nuestro plan estratégico e informe anual a la Junta, con esta introducción. Si mantenemos la humildad en todo lo que hacemos, podemos esperar que Dios nos bendiga. Leemos en 1 Pedro 5:5: “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”.

Quisiera comentarles acerca de algunos temas de nuestras reuniones:

A medida que otro año del calendario se termina, quisiera agradecerles muchísimo por su respaldo y generosidad. Nunca ha sido más evidente que cuando se presentó el tifón Haiyán en las Filipinas. En tres días, recibimos más de $5,000 dólares en el Fondo Internacional. En sólo siete días, llegó a $12,000. Aun después de anunciar que habíamos recibido más fondos de lo que se requería, continuamos recibiendo cheques.

Enviamos $5,000 a nuestro pastor en el área, Florante Siopan. Estamos ayudando a un miembro de IDDAM y su familia en Taclobán, y otros miembros de la familia que el Sr. Siopan conocía desde antes. Aquí ven una foto del Sr. y la Sra. Siopan con Cathy Castillano, en medio de lo que quedó de su hogar. A medida que sepamos de otras necesidades en el área, le enviaremos más dinero al Sr. Siopan.

Además, justo esta semana, enviamos $3,000 del Fondo Internacional a Zimbabue con el fin de mitigar el hambre. Debido a una gran sequía y una economía desastrosa, los miembros en Zimbabue están en una necesidad crítica de alimentos. Vamos a monitorear la situación y dar más ayuda a medida que se requiera. Estoy seguro que ustedes entienden que no podemos ayudar a todos los necesitados del mundo, pero haremos lo mejor que podamos por todos aquellos que comparten este precioso llamamiento en todo el mundo.

Sinceramente, su hermano en Cristo
Jim Franks

Jim Franks

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