Cartas a los Miembros

Marzo 01, 2012

Queridos hermanos:

Las noticias de los Estados Unidos en el día de hoy son tristes. Ocurrió otro tiroteo en una escuela de secundaria y tres vidas jóvenes fueron segadas. Desafortunadamente, no es la primera vez que escuchamos esta clase de noticias. Hasta que no leí las noticias hoy no me acordé de otro tiroteo que ocurrió en 2005 en Michigan en donde 10 estudiantes perecieron. Por supuesto, una tragedia similar a la de la escuela de secundaria de Columbine tuvo lugar hace más de 12 años. Estas historias de violencia son de Estados Unidos, pero el problema se da en todo el mundo—Siria y el Medio Oriente, a través de África y Asia. Algo está funcionando terriblemente mal con el mundo, que está tan lleno de odio e ira y que las personas con capaces de destruir las vidas humanas con tanto desprecio. Estos eventos tal vez parezcan normales para la generación actual de jóvenes, pero hace relativamente poco tiempo atrás los tiroteos en las escuelas y los actos de violencia indiscriminados eran algo raro y escaso.

Sabemos que todos estos eventos horripilantes se van a incrementar a nuestro alrededor: “mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados” (2 Timoteo 3:13). Sin embargo, en medio de estos trágicos eventos, Dios nos dice que va a hacer una obra (Mateo 24:14). Será predicado un mensaje de advertencia en “todo el mundo”, pero este mensaje contiene algo más que una advertencia. Vivimos nuestra vida creyendo que el evangelio son las buenas noticias del Reino de Dios y ofrece la única esperanza real a la humanidad. La tristeza y el dolor estarán presentes hasta que Jesucristo regrese, pero la verdad de Dios revela una forma de vida que conduce a la felicidad.

Hemos visto muchos días oscuros en la historia del mundo. Por ejemplo las horas desesperadas de la Segunda Guerra Mundial, en donde parecía que la humanidad estuviera a punto de destruirse (casi 50 millones de personas murieron en este conflicto), pero eso ocurrió casi 70 años atrás. No debemos sentirnos tan afectados por los terribles acontecimientos a nuestro alrededor que lleguemos a olvidar lo que Dios está haciendo. Su obra está avanzando; y nosotros como parte de su Iglesia, tenemos parte en este cumplimiento. Predicar el evangelio al mundo y cuidar del pueblo de Dios conforman dos aspectos diferentes de la Obra de Dios desde la época de los apóstoles. Ambos son esenciales y cada uno es muy importante a medida que se aproxima el fin del siglo. Debemos predicar un mensaje de advertencia a un mundo que está muriendo y debemos cuidar de aquellos que Dios decida llamar, preparando a las personas para su Reino.

Estoy contento de informarles que estamos avanzando con gran entusiasmo y ánimo. En estos días estamos inaugurando nuestra oficina en Allen, Texas. Puedo anunciarles a todos que nuestro primer día oficial en la oficina será el lunes 5 de marzo. Ese día tendremos todo lo que necesitamos para trabajar, esto es con teléfonos y computadores funcionando. Hemos caminado un largo trecho antes de llegar acá, pero finalmente lo logramos.

En las últimas cuatro semanas he sido testigo de primera mano del entusiasmo y el ánimo entre el pueblo de Dios. El visitar a cuatro congregaciones diferentes y predicar a más de 1000 miembros durante este tiempo me ha dado una perspectiva positiva de la Iglesia y en dónde estamos actualmente. Es demasiado fácil concentrarnos en nuestra pequeña esquina del mundo y perder de vista lo que está ocurriendo realmente desde la perspectiva de Dios. Vi un gozo y entusiasmo genuinos en los miembros cuando conversé con ellos antes y después de los servicios en Branson, Missouri; Texas oriental, Austin; y Houston.

Este próximo sábado 3 de marzo, voy a renunciar oficialmente como pastor de la congregación de Austin. ¡Este año ha sido un año muy productivo para nuestro grupo en el centro de Texas! Esta congregación ha visto un crecimiento que no se había visto en muchos años (la asistencia ha aumentado un 45% desde nuestro primer sábado en diciembre de 2010. Actualmente tenemos ocho personas nuevas que han estado asistiendo en las últimas semanas. Estas personas nos encontraron en Internet. Cinco son parte de la misma familia. El padre de esta familia tuvo contacto con la Iglesia de Dios hace más de 12 años, pero el resto de la familia y las otras tres personas no han tenido ningún contacto previo con la Iglesia anteriormente. Ellos vienen del mundo protestante y están muy contentos con la Iglesia y con la nueva verdad que están aprendiendo.

Entiendo que esto es simplemente una anécdota, pero no debemos descartar el hecho de que Dios va a llamar a personas nuevas y les va a dar la oportunidad de ser parte de su familia, a pesar de las condiciones que se deterioran cada vez más en el mundo. Uno de los nuevos miembros me comentó después de los servicios la semana pasada: “No cambiaría lo que escuché hoy ni por mil dólares”. ¡Es maravilloso ver esa clase de entusiasmo!

En los próximos meses seremos testigos de ciertos sucesos importantes. Nos mudaremos a la oficina en Allen el 5 de marzo y comenzaremos a trabajar desde un lugar central; en el mes de abril celebraremos la Pascua y los Días de Panes Sin Levadura; tendremos la conferencia internacional ministerial en junio y en ella pondremos en marcha varios programas nuevos para la predicación del evangelio. Después de todo un año construyendo la infraestructura, ahora tenemos la capacidad de implementar estrategias para avanzar con cierto grado de confianza que no era posible tener un año atrás.

Por favor oren por todos aquellos que están sufriendo en estos momentos, incluyendo las familias de las víctimas de este último tiroteo. Perder un niño es algo trágico y muy desanimador. A medida que empeoran las condiciones debemos consolarnos con la confianza de que Dios va a expandir su obra. Nunca podemos descartar lo que Dios puede hacer en la vida de las personas. Al fin y al cabo nosotros fuimos una vez parte de este mundo atribulado antes de que Dios nos llamara. Por medio de la unidad de propósito y compromiso con la causa a la que hemos sido llamados, creo que Dios nos va a bendecir y a proveer con más oportunidades para hacer su obra. A pesar de los sucesos tan inquietantes que nos rodean, creo que este es un momento increíble para ser parte del Cuerpo de Cristo.

Sinceramente, su hermano en Cristo,

Jim Franks

Jim Franks

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