Cartas a los Miembros

IGLESIA DE DIOS
una Asociación Mundial
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Marzo 15, 2011

Queridos hermanos alrededor del mundo:

En la última carta que les escribí a ustedes el 25 de febrero concluí exhortándolos a todos a que pensaran acerca del tema del celo y a que meditaran en “haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” (Filipenses 2:5). A medida que se acerca la Pascua y reflexionamos más y más en su ejemplo, vemos claramente que el celo por la casa de su Padre siempre estuvo presente en Él hasta el último día de su vida. Debemos también tener ese mismo “fuego en el alma” que nos acompañe durante toda la vida. Pero nunca debemos olvidar que este celo es una cualidad espiritual—proviene de Dios y es por Dios. Cualquier celo que sea auto-generado eventualmente fallará porque su fuerza depende de emociones humanas que con frecuencia están basadas en las circunstancias en que nos encontramos.

Las circunstancias hoy, por supuesto, encuentran al pueblo de Dios en un estado general de inestabilidad. Durante muchos años hemos enseñado que la Iglesia de Dios es el cuerpo espiritual y está compuesto por todos aquellos que han recibido y son “guiados por el Espíritu de Dios” (Romanos 8:14). Pero en los últimos 20 años, tantas circunstancias desafortunadas han conducido a la fragmentación de su pueblo en varias organizaciones, lo que ha herido y desestabilizado a todos.

Esta es una de las razones por las cuales el celo por Dios y de Dios, es tan importante. No pensamos con frecuencia de esta forma, pero el celo no sólo nos anima, sino que nos estabiliza. ¿Por qué? Bien, el celo por Dios nos mantiene cerca a Él y sumergidos en su Palabra, enfocados en los temas importantes de la vida. Pero es su verdadera naturaleza de celo la que nos dirige a ser altruistas en lugar de estar centrados en el ego, porque su enfoque es complacer a Dios por entero. Cuando nos deslizamos a tratar de complacernos a nosotros mismos primero, inevitablemente una miríada de plagas carnales destructivas comienzan a filtrarse en nuestros pensamientos—auto-compasión, amargura, orgullo, ira, cinismo, temor, aislamiento, independencia, desobediencia, ingratitud, calumnias, búsqueda de placer, etc. El celo por Dios ve estos enemigos claramente y guarda diligentemente el corazón. Una persona celosa por lo tanto permanece estable, sin desviarse del camino de vida de Dios, sin sentirse abrumado o totalmente turbado, sin permitir que lo disuadan de hacer la obra que Dios nos ha dado para hacer. Mediten, oren y estudien acerca de este principio y ustedes serán inspirados a entender aún con más profundidad porque este celo es esencial para nuestro bienestar espiritual.

Recuerden, ¡la fortaleza de la Iglesia de Dios sólo puede ser medida por su estado espiritual! Sí, podemos establecer el fundamento para llevar a cabo grandes proyectos, pero los planes y proyectos nunca nos van a dar el fundamento necesario para el éxito de esta iglesia o de cualquier otra organización de la iglesia. No, nuestro éxito lo hallaremos en nuestra madurez espiritual y en nuestro crecimiento, no en la asistencia que tengamos, o los ingresos, o los proyectos de servicio, o buenas obras o cualquier otra cosa que consideremos un parámetro. Todas esas cosas no son malas, ¿pero qué es lo que realmente le preocupa a Dios? ¿Acaso Cristo no aclaró que Dios está buscando es a aquellos que están buscando primero su reino y su justicia (Mateo 6:33)? ¿Qué es lo que impulsa nuestra búsqueda de las cosas más importantes? ¡El celo—la pasión según Dios!

Hermanos, los planes y proyectos pueden generar entusiasmo, pero nunca pueden crear el celo espiritual. ¡De hecho, algunas veces esto socavará el celo cuando son el catalizador de contención y disputas! Por otra parte, el celo según Dios siempre originará planes y proyectos. Dios es un constructor, un creador, un pensador; y Él desea que de la misma forma nosotros también desarrollemos los planes y proyectos necesarios para hacer la obra que Él nos ha dado para que hagamos.

¿Por qué hacemos tanto énfasis en esto? Porque la inestabilidad actual en las iglesias de Dios no se ha dado por la falta de ideas acerca de las cosas que tenemos que hacer. Llenos de grandes proyectos hemos trabajado, muchos de los cuales han sido respaldados con gran entusiasmo por todos. No, nuestros problemas han surgido del hecho de que no somos lo suficientemente celosos para vivir según las características espirituales que necesitamos primero—unidad, humildad, honestidad, trabajo de equipo, amabilidad, paciencia, fe, dominio propio—los frutos del Espíritu. Ahora tenemos nuevas aventuras por delante, para seguir con entusiasmo, pero hagámoslo con el celo de Dios, con humildad, siempre revisando nuestros pensamientos a la luz de la Palabra de Dios, vigilando para mantener nuestras prioridades correctas. Con este corazón, todos podemos estar seguros de que todo el crédito será para Dios quien es el que inspira nuestros planes y bendice nuestros esfuerzos. Y seremos una iglesia estable, que no se conmueve por ninguna circunstancia a nuestro alrededor.

Ahora, tenemos cosas específicas para discutir con todos. Estamos tan sólo a dos meses de haber terminado la conferencia de Louisville, en dónde comenzamos de ceros, con un nombre pero sin ninguna organización, sin ninguna promesa de adónde podríamos ir o qué cosas podríamos hacer. Tuvimos que afrontar una situación que pocos anticipamos y ninguno deseaba, pero que según nuestra conciencia debíamos hacer. Pero en este breve tiempo desde ese entonces, los esfuerzos de miles de personas han hecho posible poner rápidamente en su lugar todas las piezas necesarias para ser una iglesia viable y llena de energía.

Por necesidad, inicialmente hemos tenido que invertir una gran cantidad de energía en hacer las cosas relativas a la organización, pero el asunto más importante de predicar el evangelio al mundo nunca se ha ido de nuestra mente. Mientras más estables estemos internamente, más estaremos en capacidad de poner nuestra atención externamente, para llegar a un mundo que está muriendo de hambre espiritualmente, con el mensaje de esperanza y salvación. Un equipo de desarrollo de medios de comunicación va a empezar a trabajar pronto con el fin de desarrollar estrategias a largo plazo para cumplir con esta tarea. En cierta forma, hemos hecho bastante trabajo ya: tenemos la misión, tenemos el mensaje, tenemos el instrumento…lo que no tenemos es recursos ilimitados, bien sea económicos o humanos, ¡para hacer lo que nos gustaría hacer! Aquí es dónde necesitamos un pensamiento estratégico para poder enfocarnos.

El instrumento obvio que está a nuestro alcance para inmediatamente empezar a predicar el evangelio es el Internet y es una herramienta muy poderosa—¡la herramienta que literalmente llega al mundo entero! Tal vez nunca lleguemos a desarrollar todo su potencial, pero sí podemos empezar a desarrollar nuestro sitio. No importa que seamos una manada pequeña; con el potencial de Internet, el evangelio del reino tiene una capacidad real de llegar más lejos, con mayor impacto que nunca antes. Además, este instrumento de comunicación ofrece la más grande oportunidad para una amplia participación ministerial y de los miembros. Deben entender que esto no significa que estemos excluyendo otros formatos de medios de comunicación—imprenta, radio, televisión, etc. Tendremos en cuenta toda posible forma lógica que sirva para trasmitir el evangelio.

Finalmente, el equipo permanente de gobierno y administración serán los responsables de aprobar e implementar los programas a largo plazo para predicar el evangelio. Al mismo tiempo, sin embargo, hemos estado trabajando para desarrollar el contenido y estamos anticipándonos para forjar la planeación estratégica que es esencial para establecer planes. Podemos sentirnos agradecidos por la inmensa capacidad de Internet y su potencial, ya que debido a ellas, no tenemos que esperar para ahorrar grandes cantidades de dinero para poder comenzar.

Por otra parte, ningún esfuerzo para predicar el evangelio es gratis y el desarrollo del Internet tampoco lo es. Esto nos trae al siguiente tema de los ingresos y la administración financiera. En este asunto comenzamos de ceros y sin saber qué esperar. El lado positivo de esto es que gracias a la generosidad y al respaldo de un gran número de miembros, nuestro flujo de ingresos actual está cubriendo todo lo que nos hemos comprometido a hacer hasta el momento—subsidios a las áreas internacionales, gastos de las congregaciones, ayuda económica a los miembros y jubilados, salarios, gastos ministeriales y programas especiales tales como campamentos y fiestas. De otra forma, no hubiéramos podido hacer los compromisos que hemos hecho.

El otro lado de la moneda es que todavía no tenemos seguridad de cuáles serán las tendencias de los ingresos con base en datos firmes que nos permitan hacer proyecciones y presupuestos a largo plazo. Además, los compromisos que hicimos y otros que tenemos pendientes para hacer se gastan todos los ingresos que tenemos. Pero siendo realistas, para una organización que tiene tres meses de edad, apenas empezando a caminar y teniendo en cuenta el hecho de que el período entre enero y marzo es históricamente el período con ingresos más bajos de todo el año, este nivel de incertidumbre era algo que debíamos esperar.

Entonces nosotros estamos en esta situación: rápidamente estamos estableciéndonos como una organización estable, hay pastores que están cuidando del pueblo de Dios, todos con el deseo ferviente de empezar a predicar el evangelio, pero con un presupuesto tentativo que es bastante estrecho. Estamos avanzando con una combinación de segura confianza en ciertas áreas y una conservadora cautela en otras.

Primero, estamos buscando cómo podemos hacer las cosas de una manera mejor y más eficiente. Empezar de ceros nos da la gran oportunidad de analizar todo lo que hacemos y plantearnos ciertas preguntas fundamentales: ¿Estamos utilizando de la mejor forma los recursos humanos y financieros con que hemos sido bendecidos? ¿Por qué hacemos las cosas de esta forma? ¿Existe una mejor forma de hacerlas? ¿Podemos tener un mejor resultado si tenemos una perspectiva correcta? ¿Podemos emplear más voluntarios? ¿Cómo podemos utilizar mejor nuestros recursos sin sacrificar la calidad y la efectividad?

Segundo, estamos desarrollando dos presupuestos este año: uno a corto plazo con ingresos y egresos hasta finales de junio, el segundo para los últimos seis meses del año. ¿Por qué dos? Empecemos hablando del segundo. A mediados del verano tendremos una mejor perspectiva de lo que va a ser el ingreso semanal y las ofrendas de los Días Santos. Si esperamos hasta ese momento podemos planear a largo plazo de una forma más segura, sabiendo cómo vamos a cubrir los gastos, especialmente en lo que se refiere a la predicación del evangelio. Tiene más sentido esperar para desarrollar un presupuesto a largo plazo basados en una información más precisa de la que tenemos actualmente. El presupuesto a corto plazo de “ahorrar y apartar” nos permite establecer una buena base para el futuro. Necesitamos inmediatamente apartar una cantidad prudente de recursos para predicar el evangelio y debemos luchar arduamente para encontrar más formas para ahorrar.

El ministerio va a entrar en un programa de “perder peso” en los próximos 3 meses—una dieta financiera, si ustedes quieren llamarla así, con unas “calorías” de gastos estrictamente monitoreadas y una lluvia de ideas acerca de nuevas formas para bajar los gastos. Nuestros pastores han demostrado recientemente su disposición a sacrificarse. Muchos estuvieron varias semanas sin salarios y cuando fueron empleados nuevamente tuvieron que aceptar recortes importantes; el reembolso de las millas fue cortado a la mitad de lo que estaban acostumbrados a recibir y recientemente fue aumentado en un pequeño porcentaje, lo que implica que ellos están perdiendo dinero a largo plazo debido a los costos de la gasolina que están aumentando continuamente. Pero nadie se ha quejado y sabemos que continuarán siendo administradores diligentes.

Tercero—y esto es algo que anunciamos con gran alegría—estamos dedicando la totalidad de la ofrenda del primer día de Panes sin Levadura, a la predicación del evangelio. Esto nos dará el dinero necesario para “sembrar” nuestros esfuerzos futuros. En un momento en el que no tenemos un presupuesto anual proyectado y con tantas bocas hambrientas que alimentar, esto va a asegurar que el evangelio tiene garantizado un puesto en la mesa de los recursos y que su partida no va a gastarse antes de que siquiera tenga la oportunidad de empezar. Estamos muy agradecidos por poder hacer esta clase de compromiso por adelantado y confiamos en que ustedes también lo estarán.

Volviendo al tema original de esta carta: ¡estas cosas no nos dan celo espiritual pero el celo espiritual nos ayuda a hacer estas cosas! Continuemos laborando en amor, juntos, siempre enfocados en los negocios de nuestro Padre de una forma que le agrade a Él.

Los apreciamos profundamente a todos y siempre los recordamos en nuestras oraciones.

Al servicio de Cristo, en representación del Equipo interino de Liderazgo y la Junta de Directores,

Clyde Kilough

Clyde Kilough

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