Cartas a los Miembros

IGLESIA DE DIOS
una Asociación Mundial
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Junio 03, 2011

Queridos hermanos:

Tal pareciera que apenas acabamos de celebrar la Pascua y los días de Panes Sin Levadura, y ya estamos comenzando el proceso de registro para la Fiesta de Tabernáculos 2011. La “fiebre de la fiesta” empieza a subir, aunque para la fiesta todavía restan varios meses. Ya se ha realizado bastante trabajo en la preparación para la fiesta y les agradecemos mucho sus oraciones pidiéndole a Dios que bendiga nuestros preparativos y nuestra celebración de la Fiesta de Tabernáculos de este año.

El lunes pasado, 30 de mayo, en los Estados Unidos celebramos el “Memorial Day”, un día apartado para honrar a todos aquellos que dieron su vida por este país. Aquí, en el suroriental Wisconsin, el clima en este día fue bastante tibio, con temperaturas cercanas a los 90oF (aproximadamente 32oC). Utilicé éste día para ponerme al día con algunas tareas que estaban pendientes, como cortar el césped. También guardé el rastrillo para la nieve, ya que parece que ¡el invierno por fin quedó atrás!

Si usted alguna vez ha vivido en un clima en el que se presentan tormentas de nieve a finales de la primavera, tal vez ha tenido la experiencia de que después de guardar todos los implementos para barrer la nieve y los árboles están floreciendo, las plantas reviviendo y el césped nuevamente está brotando, de súbito viene un tormenta de nieve que hace que usted se pregunte: ¿será que mis plantas van a sobrevivir? Especialmente en la parte superior del medio oeste de los Estados Unidos, la primavera, con sus fuertes vientos, ventiscas, heladas y en algunas ocasiones hasta nieve, puede obstaculizar el nuevo reverdecer. Aquellas primeras plantas que brotan en el jardín y los primeros botones de las flores de la estación, tal vez tengan que soportar algunas condiciones climáticas difíciles hasta que la brisa tibia del verano y las tenues lluvias les traen descanso. Varios años atrás, mi esposa y yo plantamos un jardín a mediados de mayo, pero una helada que hubo el primero de junio mató a varias plantas de pimiento y tomate y también otras plantas que apenas habían comenzado a brotar. Podríamos decir que las primicias siempre tienen un camino más difícil que recorrer que otras plantas en el jardín o en el huerto.

En su carta del 13 de mayo, el Sr. Kilough se refirió a Santiago 1:18, que nos recuerda a nosotros del aspecto de “primicias” de nuestro llamamiento. Santiago escribió: “Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas”. Con la Fiesta de Pentecostés tan cerca, debemos analizar algunas razones por las que el nombre “primicias” es una descripción tan apropiada de los miembros de la Iglesia de Dios en esta época.

Entendemos que la Fiesta de Pentecostés, o primicias, representa el llamamiento y la preparación de la Iglesia en esta época, un tipo de la primera cosecha espiritual. Los miembros de la Iglesia no son únicamente las primicias del Reino de Dios, sino que además son obreros que se están preparando para otra gran cosecha espiritual, representada por la temporada de fiestas de Dios del otoño. En Gálatas 1:4, Pablo se refiere a la época que estamos viviendo como “el presente siglo malo”. Los cristianos siempre han sufrido y van a tener que sufrir de muchas maneras, durante este siglo.

En 2 Corintios 4:8-9, Pablo describió algunos retos que se tienen que afrontar al vivir una vida cristiana en ésta época: “…que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados: perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos”. Hechos 14:22 nos recuerda que “es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios”.

Así como una tormenta súbita de nieve en la primavera o una helada tardía puede hacernos dudar si nuestras plantas lograrán sobrevivir, también nosotros podemos preguntarnos: ¿Cómo pueden sobrevivir las primicias a las tormentas de ésta época?

Veamos las animadoras palabras de Pablo en Colosenses 2:6-7: “Por lo tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias”. Hemos sido “arraigados” y “sobreedificados” en él y “establecidos” en la fe. Hemos sido plantados firmemente con nuestro llamamiento, arrepentimiento, conversión y Cristo viviendo en nosotros por medio del Espíritu Santo. Esta es la fuente de nuestro poder para resistir las tormentas espirituales de esta época y seguir adelante como cristianos, creciendo en la justicia de Dios.

En Mateo 7:24-25, Jesucristo dijo que las primicias espirituales, aquéllos que escuchaban sus palabras y las ponían en práctica, eran semejantes a un hombre que construyó su casa en “la roca”. Aunque “descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca”. Las primicias de Dios han sido llamadas a perseverar en medio de la época espiritual más difícil para el crecimiento espiritual. Pero tenemos la certeza de que si nuestra casa espiritual está construida sobre Jesucristo, podremos resistir la lluvia, los ríos y los vientos de la vida.

Me gustaría terminar esta carta, preguntándonos por qué las primicias espirituales son tan especiales para Dios y tienen tanto valor para Él. En Apocalipsis 14:4, Juan escribe acerca del pueblo de Dios que son “primicias para Dios y para el Cordero”. Juan explica que éstos “no se contaminaron con mujeres”, esto es, que no han sido engañados ni desviados por la religión falsa. Éstos “siguen al Cordero por dondequiera que va”; están fielmente dedicados a Cristo y no le serán desleales; y “fueron redimidos de entre los hombres”, comprados por Dios por la sangre de Jesucristo. En el versículo 5 Juan añade que en sus bocas “no fue hallada mentira”. Debido a estas características y a su deseo de ser semejantes a Cristo, Juan concluye el versículo 5 describiendo las primicias como “sin mancha delante del trono de Dios”.

¡Qué recordatorio tan animador de cómo ve nuestro amoroso Dios a sus primicias. Como primicias espirituales no estamos creciendo en los tiempos más fáciles, pero Dios nos ha dado lo que necesitamos para crecer espiritualmente y mantenernos fieles a Él durante esta temporada temprana de cosecha.

Cuando mi esposa y yo damos nuestra caminata matinal, disfrutamos de la belleza de los árboles que están floreciendo y las plantas que encontramos en nuestro camino. Pero podemos recordar esos pequeños brotes y botones de comienzos de la primavera que son hermosos, y tenemos que admirarlos y respetarlos por las dificultades que han tenido que afrontar para poder crecer. Continuemos respetando profundamente nuestro llamamiento como primicias de Dios. Y continuemos orando los unos por los otros, como hermanos y hermanas en la familia de Dios, como nosotros también oramos por todos ustedes.

Al servicio de Cristo,

Michael Hanisko

En representación del equipo interino de liderazgo y la junta de directores.

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