Cartas a los Miembros

Junio 13, 2013

Queridos hermanos:

La conferencia internacional ministerial de la Iglesia de Dios, una Asociación Mundial, del 2013 terminó la semana pasada. ¡Qué semana tan maravillosa! Tuvimos más de 250 ministros, esposas y empleados presentes y fue una conferencia especial. En ciertos momentos, la conferencia fue muy emotiva, como por ejemplo cuando les dimos unas placas conmemorativas a seis ministros que han estado en el ministerio por más de 50 años. Hubo cenas especiales, tardes para compartir y una reunión especial para los ministros internacionales. Más de 60 estuvieron presentes, representando la obra fuera de los Estados Unidos.

También invitamos a las parejas que han estado involucradas en el Programa de Tutoría Especial, que comenzó con el propósito de entrenar y desarrollar ministros para el futuro. Del primer grupo de ocho, nuestra meta (de acuerdo con el presupuesto) es contratar a dos hombres como ministros de tiempo completo antes de que el año finalice. Nos sentimos felices de tenerlos y esperamos con mucha expectativa trabajar con ellos en la obra. También estamos desarrollando un programa de un año para continuar el entrenamiento de este Programa de Tutoría Especial.

El tema principal de la conferencia fue la responsabilidad ministerial de amar y cuidar a los hermanos. Me referí a esto como la segunda parte de la obra de la Iglesia (predicar el evangelio y cuidar a los hermanos). No podemos olvidar que el producto final de nuestra labor en el servicio de Cristo es llevar muchos hijos e hijas a la gloria. La Iglesia deber ser lo que se pretende que sea, una voz que proclama el mensaje del evangelio al mundo y un lugar de entrenamiento para aquellos que van a entrar en la familia de Dios al regreso de Jesucristo.

Si nuestro único propósito es predicar el evangelio, ¿podríamos hacerlo sin la iglesia—una congregación de personas que se reúnen cada sábado? Dios le dio instrucciones a Pedro en Juan 21. Estas fueron algunas de las últimas palabras registradas de Jesucristo. Él le preguntó a Pedro si lo amaba y luego le dijo que hiciera tres cosas: apacienta mis corderos, pastorea mis ovejas y nuevamente apacienta mis ovejas. El mensaje a Pedro fue muy claro: predica el evangelio con todo tu corazón, pero nunca dejes de lado a las preciadas personas que están siendo llamadas por Dios. Si hacemos lo uno sin lo otro, entonces habremos fallado en nuestra responsabilidad: ayudar a Jesucristo a “llevar muchos hijos a la gloria”.

Entonces, ¿cómo podemos los ministros hacer un mejor trabajo al cuidar a los hermanos? “Apacienta” y “pastorea” son términos importantes en el griego. Es claro, por las palabras que Cristo utilizó, que Pedro y aquellos que lo iban a seguir en el ministerio, debían proveer alimento espiritual al pueblo de Dios y debían estar dispuestos a cuidar de sus necesidades espirituales. ¿Cómo hacemos esto en la actualidad? Una de las formas es ofrecer un programa educativo para todos en la Iglesia. Lo estamos haciendo por medio del Instituto de la Fundación. Debemos velar por las necesidades de los miembros, haciendo énfasis en las viudas y los huérfanos y en los menos afortunados en el mundo. Un ministro o pastor no puede ser efectivo sin conocer a las personas que tiene el privilegio de servir. El ministerio visita, comparte y se comunica regularmente con los miembros de la congregación que tiene el privilegio de servir. Es un servicio de amor. Un ministro debe servir como pastor y no enseñorearse de nadie (Juan 10:12-13).

El subtema de la conferencia de este año fue “predicando el evangelio, corriendo la carrera y manteniendo la fé”. Todas estas tres palabras: predicando, corriendo y manteniendo—con palabras que denotan una acción poderosa. Nos dicen que nuestra obra es:

En las próximas semanas, estaremos compartiendo información acerca de la conferencia en nuestras actualizaciones semanales en “In Accord”. Espero que todos disfruten este material, y se sientan tan inspirados ¡como sus ministros y pastores al regresar a las congregaciones después de esta conferencia ministerial internacional del 2013!

¡Gracias por su dedicación y respaldo! Aunque somos pequeños, a medida que el tiempo pasa, vemos cómo más y más puertas se nos abren. Tenemos poca fuerza y pocos recursos financieros, pero Dios nos ha bendecido de una forma abundante, y deseamos hacer más en las próximas semanas y meses por venir. Por favor continúen orando para que Dios haga su voluntad y más puertas se nos abran para predicar el evangelio. Siempre estaremos limitados de cierta forma en cuanto a nuestras finanzas y fuerza laboral. ¡Pero no estamos limitados en nuestras ideas y deseo de trabajar con ahínco y diligencia!

Sinceramente, su hermano en Cristo
Jim Franks

Jim Franks

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